
Después del primer año de pandemia, cuando llegó el verano, llegó el libro a mis manos. Lo leí en la azotea del edificio en el que vivo, a la sombra de unos pilares y con el viento a mis pies.
Me acordé de él cuando me serví un té de mora, el que sale en la foto, y pensé en demorarme para disfrutarlo. Hay algo tan afín a la apreciación cuando nos demoramos, cuando bajamos la velocidad. Como hay algo tan afín a la inconciencia cuando aumentamos la velocidad.
Loa a la tierra. Un viaje al jardín
Byung-Chul Han
2017
“Un día sentí una profunda añoranza, e incluso una aguda necesidad de estar cerca de la tierra…el trabajo de jardinería ha sido para mí una meditación silenciosa, un demorarme en el silencio.”
“Desde que trabajo en el jardín percibo el tiempo de manera distinta. Transcurre mucho más lentamente. Se dilata…El tiempo del jardín es un tiempo de lo distinto. El jardín tiene su propio tiempo, sobre el que yo no puedo disponer.”
“Es asombroso cómo cada planta tiene una conciencia del tiempo muy marcada, quizás incluso más que el hombre, que hoy de alguna manera se ha vuelto atemporal, pobre de tiempo. El jardín posibilita una intensa experiencia temporal. Durante mi trabajo en el jardín me he enriquecido de tiempo. El jardín para el que se trabaja devuelve mucho. Me da ser y tiempo.”
¡Gozo de estar rica de tiempo!